domingo, 8 de mayo de 2011

Querido RETAIL SA (Supermercado Stock)

No hay porque negarlo. Soy un poco gordito (por decirlo de buena manera). Me gusta la comida, y creo que tengo un relativo buen paladar. He probado comidas que precisamente no se pueden decir que son muy apetecibles. Pero esta empresa donde he almorzado no solo le faltó el respeto a mis papilas gustativas, sino también a mi como persona. El servicio que brindan es del peor que recibí en toda mi vida.

Salíamos al receso para el almuerzo de la facultad. Como todos los compañeros queríamos almorzar juntos decidimos ir al supermercado Stock que queda cerca de allí. Entramos en el comedor de dicho centro de compras. Primeramente di una vuelta como para mirar que había para comer. Lo que más me convenció fue una milanesa, 3 patitas de pollo, un poco de ensalada de poroto y unas cuantas rodajas de tomate con cebolla.

Para empezar la odisea había una fila de cómo mínimo 20 personas y un solo cajero habilitado. Amablemente le pregunte a la cajera que estaba de turno si no se podría habilitar otra caja porque teníamos poco tiempo y debíamos volver rápido. La misma se digno en mirarme a los ojos, dar señas de haberme escuchado y me ignoró por completo. Comencé mal mi almuerzo.

Soy un tipo muy respetuoso en ese aspecto. Se que es su trabajo, que no es su culpa que no hayan otras cajas habilitadas, pero si amablemente se le realiza una pregunta, creo yo, que no va a hacer daño el responderla. Si bien no toma la decisión ella de apertura, para mí (y creo todos) ella es la cara de la empresa, y si me mira, hace que como que me escucha y me ignora, lo hace también la empresa.

Luego de aproximadamente 10 minutos llegué a la caja, aboné (seguía con una sola caja habilitada), y fui a sentarme. El primer bocado que probé fueron las patitas. Después de años de haber estudiado filosofía por fin pude comprender en práctica lo que era la NADA. Sin sabor, frío, chicloso. Ya mis nervios estaban a mitad de camino. Luego se venía aquello que tendría que satisfacer mis necesidades alimentarias, la milanesa. Al probarla agradecí que la patita haya tenido sabor a nada, la milanesa era un asco.

Carne po’i (fina), mal cocida, fría. Como para encubrir el sabor de tan desagradable comida, ya muy nervioso, fui a buscar limón como para disfrazar tan horrible almuerzo. Al probar mi “nuevo” plato ya condimentado, el limón tampoco tenía sabor. No se si no estaba lo suficientemente maduro o pusieron cualquier otra fruta parecida que es más barata. Después de esto, ya solamente traté de tranquilizarme y almorzar serenamente para no dañar mi estomago con el estrés. Cosa que se hizo muy difícil y logré a medias evidentemente.

Cuando se tomó la decisión de ir allí ya sabía que no me iban a dar una comida de “La Paraguayita”, “Shangri-la” o cualquier otro restaurante de renombre, ni una comida preparada por Rodolfo Angelsheid. Pero si por lo menos esperaba una comida digestible, masticable, con sabor. Lo que me encontré fue no solo la mala comida, sino el servicio en general PÉSIMO. Si tuviera que poner una calificación le daría un -5. Absolutamente nada bueno me dejó ese lugar. Miento!, el cigarrillo que fumé después de terminar la comida fue el de mejor sabor de mi vida.

Se que mis Gs. 20.000 que gasté ese día no es mucho para ellos, pero prometo que ese monto nunca más gastaré en un Stock, e inclusive trataré de ni siquiera darle a uno de los supermercados de Vierci. Me imagino que los 2 han de tener el mismo servicio de PORQUERÍA. Sinceramente me ofende que crean que cualquier cosa que nos pongan enfrente la vamos a comer.

Presentar una nota explicando esto no va a cambiar nada. Tal vez este escrito en mi poco conocido blog tampoco. Pero si logro que una sola otra persona deje de ir al comedor de dicho establecimiento, ya seré más que feliz. Seré gordito, pero que sea así no significa que soy chancho y como todas tus sobras, basuras y porquerías.

PAZ Y BIE A ERE EREA