lunes, 2 de agosto de 2010

Hablando de sexo...

Era una noche de mucho frío, estábamos tomando cerveza en una bodega capitalina con “los perros” y surgió no sé como el tema. Cada uno comenzó a hablar de sus experiencias. Cuando llego el momento yo comencé a contar sobre las mías, que no las considero tampoco de otro mundo. Las reacciones resultaron como si fuera que el Papa había matado a una niña de 5 años violándola.

Sinceramente no creo ser ningún Gurú del sexo ni el Rocco Siffredi paraguayo. Pero si hay cierto tipo de cosas que me parecen interesantes que van fuera de lo “normal” en la concepción de sexo del paraguayo (hombre más específicamente). En nuestra sociedad (creo yo) se ve al sexo como un acto de predominancia del hombre sobre la mujer, en el cual la segunda debe cumplir cabalmente todo lo que nosotros deseamos.

El hombre paraguayo (me incluyo también en el grupo) a veces parece conocer tres posiciones nada más para el momento de tener relaciones, y cuando se habla de otras se sonroja y piensa que es una obra del demonio. Son tantas las opciones que poseemos y nos limitamos a prácticamente nada. Es cierto que pueden haber algunas posiciones o actos que no convenzan, pero explorando se puede otro que nos pueda dar mayor placer.

Si se encuentran sadomasoquistas, dos personas que se pongan de acuerdo para realizar una posición poco ortodoxa del Kama Sutra o aquellos que seguidores del tantra o neotantra, ¿Quién les prohíbe hacer lo que deseen?. Creo yo todo es permisible si es que hay acuerdo mutuo.

Como dice una frase muy popular: “La libertad de uno termina donde comienza la del otro”. Si para una pareja de casados el ser swinger es algo interesante y los mantiene unidos, ¿Por qué no? Mientras se mantenga el respeto y voluntariamente se hagan las cosas creo que cada cual es dueño de su vida y de sus actos.

PAZ Y BIEN A ERE EREA