lunes, 24 de mayo de 2010

Ejemplo de muchacho


Todos intentamos “vender nuestra imagen”. Es el primer obstáculo con el cual nos cruzamos en todo tipo de relaciones sociales que hacemos con otras personas. Tratamos de “vender” lo mejor de nosotros. Buscamos el que solamente se vea nuestras virtudes y no así nuestros defectos para que lleven lo “mejor”.
¿Por qué tenemos ese afán de mostrar únicamente lo “bueno” que tenemos? Me parece excelente que deseemos caerles bien a todos, pero es una utopía aquello de que a todos les pareceremos buenos. Es más, es una pérdida de tiempo el hecho de no mostrarnos realmente como somos. Si no les agrado a otros, no tiene porque importarme, el mundo no se desintegrará debido a que fulanito no me habla.
Encuesta previa (risas) la primera impresión que causo en las personas es de: bandido, serio, argelado, responsable. Ahora comprendo él porque siempre me es tan difícil el llegar a aquello que deseo. Se tiene que romper inicialmente con aquella barrera de hombre “No grato” o la más letal, la de “Bandido” para poder comenzar una relación amistosa.
Y lo que realmente más me molesta, y no es ninguna secreto de estado que hay que ocultar, es que se piense que soy bandido. ¡¿Qué tengo en mi forma de ser para que se piense que lo soy?! Seré un cachafá (desprolijo, desordenado, irresponsable, etc) de primera. Pero no se dan cuenta acaso de que invierto más mi tiempo en leer, escribir, jugar Play, y demás yerbas de niño adolescente que en mujeres como lo hace un bandido. Triste pero cierto.
Lo más simpático de todo es que se me ve con un libro en la mano o se enteran de la existencia de mi blog y parece ser una obra de Picasso. Prueba para Santo Tomás, Ver para creer. Evidentemente este escrito nace a razón de las muchas veces que he escuchado de parte de mujeres el hecho de que me digan que soy un “Don Juan” y los mismos no son muy fanáticos de la lectura o del culturizarse.
Y si, trato de justificarme. Pero no en vano según mi criterio. Creo que no reúno los requisitos básicos para ser tildado de mujeriego y me juzgan de esa manera. Me falta mucho para poder llegar a ser uno. ¿Por qué trato que se vea mi lado real?, en parte porque me interesa un poco, contradictorio comparado con lo anteriormente escrito (párrafo 2), pero afecta en la credibilidad que se tiene de parte de mi.
Y si podrán decir que con el tiempo se ve lo que realmente soy, pero cuesta mucho cuando se tiene una concepción unánime de que soy un “Chinero” (como mi madre comentaba que se decía en su época). No lo soy, este escrito no cambiará nada pero por lo menos me desahogo.

PAZ Y BIEN A ERE EREA