sábado, 16 de enero de 2010

Renuncio


Cuando uno toma una decisión, siempre lo hace para bien. O en mi caso si no es bueno el resultado a primera vista es porque nada bueno acarrea cierto tipo de situación. Pero el acto de decidir casi nunca es para uno mismo, tiene sus consecuencias. Es como empezar con un a onda expansiva, es el primer de muchos actos.
En mi caso, si he tomado una decisión, en lo que respecta a mi persona para bien, pero por los efectos secundarios causados bien se podría creer que para todos los demás no es bueno. Comencé por renunciar porque ya no funcionaba bien, ya me afectaba psíquicamente, no rendía como lo hacía en un comienzo. Sin embargo los que me acompañaban si bien no estaban a gusto con la decisión tomada, también desde hace mucho la deseaban.
Todo comenzó de forma relajante. Presentada la renuncia, todos estaban a gusto, aun se mantenía contacto. Parecía haber paz entre todos. Pero una vez que se comenzó con algo nuevo, que evidentemente se tenía que cortar todo tipo de contacto, allí comenzó nuevamente la lucha. Del otro lado pareciera ser que no había conformidad con la decisión y se inició la guerra psicológica a la determinación tomada.
Por cómo se iniciaron las cosas con gran amistad y paz pensé que sería más fácil de lo que yo había creído, todos estaban de acuerdo en un comienzo porque ya no era linda la situación. Sin embargo no fue así, después de cumplido el preaviso, se demostró que no era esa la decisión que se creía haber tomado. Me lo demostraron así. Luego de salir todos los mensajes, la presión psicológica, todo tipo de cosas que habíamos aclarado saltaron a flote.
Nunca terminare de entender porque se pusieron así, siendo que había aclarado el inconveniente que tenía. El motivo por el cual renunciaba, yo ya no me sentía a gusto haciendo lo que era mi labor, no me daban el reconocimiento que me merecía. No había lugar para mi, y no pretendían ponerme donde tendría que estar. Entonces, si no crecía, ¿Por qué quedarme?
Ahora, luego de mi renuncia te sentís mal sin mí, y haces comentarios como si fuera que soy yo el que te falle. Pero no es así, di todo por mi trabajo, más de lo que podría y jamás tuve un ascenso, nada. Y, ¿querías que me quede? Puede que haya faltado algo para tener ese ascenso que tanto deseaba, pero eran detalles.
Pero a pesar de todo esto, toda tu presión psicológica por mi renuncia, te cuento que me afecta. A pesar de que no parezca, tengo sentimientos. Extraño cierto tipo de cosas y no me gusta que pienses de mí que no di todo por mi trabajo. Sin embargo, si no cambio el ambente, no cambio el trabajo y no cambie yo, ¿Para que presentar nuevamente el currículo?.
Volveré nuevamente el día en que se cambie el ambiente, y que me den mi lugar, el día que se me ponga en el lugar que me merezco por el esfuerzo que puse.

PAZ Y BIEN A ERE EREA