sábado, 16 de enero de 2010

La grandeza de DIOS


Previo a este, hay un escrito, muy denso. Un divague que si bien es cierto podría ser publicado sin ningún inconveniente, algo hubo que me detuvo para publicarlo. Es una de las pocas veces que no me atrevo a expresar algo que sale de mi cabeza. Lo anterior escrito pero oculto no es ningún tipo de filosofía digna de Platón, Sartre, Heidegger u otros, pero es algo que no es bien aceptado en el mundo.
Se trata de una comparación entre lo bueno y lo malo, ponerlo en el mismo lugar. Si fuera tan fácil de explicarlo como en la frase anterior todo sería mucho más sencillo, pero no lo es. Es una idea que si está en la cabeza de muchas personas, pero que a mí no se me había ocurrido anteriormente. Pero para publicarlo, en el momento que tendría que haber dado clic para publicar la entrada, me invadió un temor general, no de lo que digan los demás con respecto a lo escrito, sino uno mucho más superior, uno que no se puede explicar con simples palabras.
Aquellos que son cristianos sabrán que uno de los Dones del Espíritu Santo es el Temor de Dios. En el catecismo nunca llegue a comprender que era esto del Temor de Dios. Es más, aun no comprendo. El temor de Dios es aborrecer el mal (Proverbios 8:13), este es el significado bíblicamente. Y creo que fue esto lo que me lleno de miedo.
Nadie no estuvo cerca de mí como para indicarme que no lo publicara, nadie me dijo que tendría un castigo, nadie me dijo que está mal, nadie me dijo nada. Pero, al momento de intentar publicarlo, sentí como si el peso del universo estuviera sobre mis hombros, presentía que si lo alzaba ya me ganaría un pase directo a los fuegos del infierno sin escalas.
Me denomino cristiano, aunque casi no voy al cielo. Ayer sin embargo, toda mi educación religiosa peso sobre mí, no me permitió expresar algo que está en mi cabeza. Siempre dije que no soy dogmático, que no me gusta en creer en las cosas por creer. En cambio, el día de ayer, el dogma fue el que me gano, el creer porque te lo dicen, mi religiosidad se hizo más fuerte que nunca y me ganó.
El temor de dios fue lo que creo que actuó. Lo que pienso se quedara escondido en lo más profundo de mi mente. A algunas personas se los exprese, muy pocas. Son estas las únicas que sabrán mi pensamiento. A las demás no se las pedo decir porque Dios, el temor a él no me lo permite.
Siempre creí en ti, me creía un grande por creer que podría desafiarte. Sin embargo me demostraste que por algo sos mi el creador, el más sabio, juez de nuestras acciones, misericordioso al no castigarme por lo que pensé. Por algo sos Dios.

PAZ Y BIEN A ERE EREA